Prevenir y enfrentar los riesgos de un siniestro en su hogar




La prevención de siniestros como incendios, la explosión de un balón de gas o una inundación, podrían prevenirse con pequeñas medidas de precaución. Estas van desde una correcta ubicación de sus muebles a una llave de baño bien cerrada.

La ley obliga a asegurar contra un incendio departamentos y bienes comunes del edificio, además de crear un plan de emergencia a cargo del comité de la administración. “Al contratar un seguro uno debe leer bien la póliza y verificar que contemple todas las coberturas que uno necesita”, recomienda Fernando Cámbara, presidente de la Asociación de Aseguradores de Chile. Sólo en 2010, los seguros contra incendios crecieron 34%, según la entidad.

Pero los expertos advierten que no hay plan que pese más que su propia voluntad. Claudio Troncoso, director de Carreras de Prevención de Riesgos del Duoc UC, advierte que toda persona debiera ver si su edificio tiene el sello verde de la Superintendencia de Electricidad y revisar el estado de las instalaciones.

La figura del administrador   
Temidos, odiados, pero siempre necesarios. La figura del administrador muchas veces es motivo de conflicto. Es por eso que los viejos copropietarios de los edificios coinciden en decir que éste siempre debiera ser alguien externo.

Diversas entidades ofrecen cursos para estas personas. Ahí están, por ejemplo, el curso de Administración de Condominios de Coproch, el diplomado del Instituto Inmobiliario o el diplomado que desde hace seis años imparte la U. Bolivariana y que desde 2012 convertirá en una carrera técnica.

Es que la experiencia del administrador calificado tiene sus beneficios. De hecho, distintas compañías de seguros negocian directamente con el representante de su edificio cuando se trata de vender pólizas. De esta manera, si el seguro lo toma usted de forma individual es probable que pague hasta el doble del seguro contratado.

Las fotografías enmarcadas se deben disponer en lugares en los cuales no puedan precipitarse al piso y los habitantes sufrir cortes por la rotura de los vidrios. ¿Los jarrones? Póngalos en las esquinas, en el piso y lejos del tránsito de los habitantes

Ahora, si el agua, el fuego o la humedad han carcomido ese recuerdo fotográfico, diversos locales de revelado tiene la capacidad de reconstruir la imagen así tenga un 60% de pérdida. Locales hay muchos y por lo general, el trabajo consiste en una reconstrucción digital de la imagen que, dependiendo del tamaño, se fijará el costo. En los distintos locales consultados, la reparación de una foto de 10 por 15 cms parte en $10 mil, si el daño no es mayor.

Con las piezas de arte se debe tener asesoría de alguna empresa de seguros, aunque lo más probable es que rechacen su petición, si ésta es muy costosa. Un dato: el seguro contra incendio no sólo debería cubrirle el valor total del daño al interior de su hogar, sino también reembolsar, en ciertos casos, los gastos en caso de traslado y bodegaje de sus objetos.

Fósforos, encendedores o un simple chispero pueden gatillar el primer amago de incendio en su hogar y, de paso, alterar el mobiliario de algún vecino.

En el mercado existen diversas pólizas contra incendio que la ley obliga a contratar para asegurar su casa y el edificio en que vive.

Los precios de estos seguros -que en 2010 tuvieron un aumento de 34%- siempre varían. Éstos pueden partir en $1.500 mensuales. Los más simples no incluyen deducible, pero cuando se trata de complementarlo con cobertura para sismo, el costo aumenta a $25 mil con deducible y todo.

Muchos seguros los ofrecen los mismos supermercados donde usted compra. Incluso el mismo crédito hipotecario lo incorpora.

Sin embargo, el presidente del Registro Nacional de Administradores, Renato Deformes, asegura que no siempre las pólizas de los hipotecarios cubren todo: “Esto, porque se protege sólo el saldo insoluto de la deuda del banco”.

Por eso, cerciórese de qué tipo es la póliza que usted compró mediante alguno de estos medios. Puede ocurrirle lo mismo que a Emedina Ojeda, quien pagaba mensualmente un total de tres seguros en distintos lugares, pero nunca supo que eran contra incendio: “Nunca me comuniqué con nadie, y por eso tuve que sacar mi plata. Al final opté por renunciar a todos los seguros”, explica.

Lea bien qué documento está firmando, porque de él dependerá si la póliza le cubre los daños ocasionados en ventanas, puertas o balcones. Así, si los bomberos dañan su casa con su intervención, las pérdidas debieran cubrirse en su totalidad cuando la póliza incluye daños por infraestructura.

Pero no es tan simple. Diversas firmas le pondrán objeciones al momento de pagar los daños cuando los bomberos se encuentran a 15 minutos o más de su edificio, si su vivienda no está destinada a casa habitación, o si su inmueble tiene más de 50 años.

“Se dañaron muchos libros, colecciones de arte completas, novelas malogradas por hongos y humedad”, alega el profesor Claudio Muñoz desde su casa en el Parque Forestal. Su molestia aún persiste cuando recuerda que de su bolsillo salieron más de $500 mil para reparar los daños causados por una filtración de agua del quinto piso (él vive en el segundo).

La mayoría de los seguros contra incendio tienen coberturas adicionales que cubren los propios bienes del asegurado, “e incluso bienes de terceros si, por ejemplo, se contratan coberturas adicionales de responsabilidad civil”, arguye Daniela Campos, subgerenta de Suscripción de Seguros Generales Mapfre Chile.

Tome nota, porque de los tres tipos de seguros contra incendio que podría ofrecerle una compañía, fíjese que el suyo cuente con responsabilidad civil. Este le ayudará a cubrir los daños a terceros hasta un tope máximo establecido según las condiciones de su inmueble.

Por ejemplo, para un departamento de UF dos mil (casi $44 millones) con 20 años de antigüedad, la póliza por lo común le cubrirá hasta UF 500 de lo que haya dentro de su hogar y de un tercero afectado. Pero ojo, porque los seguros no cubren, muchas veces, los objetos susceptibles de ser autorrobados. Entre ellos, videocámaras, notebooks , joyas, dinero y un largo etcétera fijado por la compañía.

Cuando la unión es prevención    

Fondos de reserva, capacitación o trabajo con instituciones de seguridad. Diversas han sido las medidas de los copropietarios que han actuado en conjunto para frenar los siniestros.

En un edificio de Los Acantos con Vitacura decidieron generar sus propios fondos de reserva a raíz de los $16 millones por efectos del terremoto que su seguro no cubrió. “Hoy se depositan el equivalente a lo que se pagaba por el seguro, esto es, del orden de $5 mil por persona cada mes”, dice su administrador. En Providencia, donde el 80% de la población vive bajo el régimen de copropiedad inmobiliaria, la Organización Comunitaria del municipio decidió asesorar hace cuatro años a distintos comités de los edificios. Ahí hoy no sólo realizan seminarios de seguridad, sino también capacitan en planes de prevención.

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